Por: Tomas Rodríguez león

Se está sembrando el terror, el peor de los terrores,  el que  nace del estado, el que se ejerce con la legitimidad y brutalidad del poder. Se está saboteando el pan de los trabajadores que son enviados a la calle, el estado precariza  las  relaciones   laborales y en la modalidad de contratación despide miles de trabajadores sin derecho a indemnización.

El Gobierno de Alianza País parece estar convencido que todo puede ser convertido en un espectáculo mediático, acostumbrados como están a crear realidades a través de la manipulación informativa quieren convertir el primero de mayo en una fiesta cívica o, peor aún, en un show politiquero de los tantos que han producido en estos 7 años.

Por Enrique Rosales Ortega

El 4 de agosto del 2011, el asambleísta Cléver Jiménez –en su condición de tal y usando su atribución fiscalizadora– acompañado de sus asesores Fernando Villavicencio y Carlos Figueroa, presentó una denuncia por los hechos acontecidos en Quito el aciago 30 de septiembre de 2010 en el Hospital de la Policía Nacional, donde hubo muertos y heridos por la intervención de Fuerzas Armadas para rescatar al presidente Correa, que presuntamente estaba secuestrado por ciertos elementos policiales, acción que fue repudiada porque en ninguna parte del mundo se permite ataque a un hospital, incluido en tiempos de guerra. El caso fue de conocimiento general. 

A Carlos Figueroa y Fernando Villavicencio compañeros de sueños y realidades

Por: Tomas Rodríguez león

Siempre la resistencia fue revolucionaria porque fue dialogo sin excusas y  El lenguaje es la casa de su  ser. La resistencia  hace  silencios sinfónicos para que luego la melodía se exprese. Los militantes son poetas que se sirven de las palabras, pero también de los silencios. El ritmo de la acción es una  métrica   que mal sabe calcular  las medidas represivas de otros silencios pretendidos por los encarceladores