La ciencia y Dios (I)

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Por: César Paz Y Miño

Stephen Hawking, físico cuántico de renombre mundial, acaba de presentar su nuevo libro “The Grand Design” (El Gran Diseño), el cual ya produjo un debate importante sobre su nuevo postulado: “Debido a que existe una ley como la de la gravedad, el universo pudo crearse a sí mismo, y de hecho lo hizo, de la nada.

La creación espontánea es la razón de que exista algo, de que exista el Universo y de que nosotros existamos”. Por tanto, añade, “Dios no es necesario para explicar el origen del cosmos… El Big Bang, la gran explosión en el origen del universo, fue consecuencia inevitable de las leyes de la física”.

“El problema fundamental de la filosofía  es responder qué es primero, la materia o el espíritu”

Richard Dawkins, prestigioso genetista, quien se declara ateo, humanista y escéptico, crítico del creacionismo y que ha liderado el cuestionamiento de la visión teológica del mundo, autor del libro “El espejismo de Dios”, declaró: “El darwinismo expulsó a Dios de la biología, pero en la física persistió la incertidumbre. Ahora, sin embargo, Hawking le ha asestado el golpe de gracia”.

El conflicto entre ciencia y religión es antiguo. Hay quienes manifiestan que el único camino para explicar el universo es a través de la ciencia formal, esa que hacen Hawking y Dawkins, apoyada por miles de investigadores que a través de los años aportan al entendimiento del universo y la vida. La materia es eterna, ni se crea ni se destruye, solo se transforma. Ese es el mensaje que quiere dejar Hawking en su nuevo libro. El origen del universo se explica por sí mismo en las leyes de la física; es decir, es una necesidad intrínseca de la energía y de la materia eterna, transformarse en lo que ahora conocemos. La evolución es un hecho cada vez más consistente y demostrable. Ciencias como la Genética, la Biología Molecular, la Bioquímica o la Antropología Física la fundamentan. ¿Cuál es entonces el problema?

El problema fundamental de la filosofía está en responder qué es primero, la materia o el espíritu. Los argumentos al respecto son innumerables y justo en estos argumentos se ha tratado de diluir o confundir la respuesta; se arremete contra cada paso que da la ciencia por cuestionar el dogma. La ciencia a través de la experimentación y con una metodología validada, ha llegado a conclusiones contundentes a favor de que la materia es la base del universo y la vida, por eso, sus opositores han perseguido a quienes han promulgado esta verdad (recuérdese la Inquisición y los casos de Galileo y Newton). A los científicos se les ha exhortado a que se centren en sus experimentos, ya que la ciencia no puede tratar el tema de Dios, más aún, debería estar supeditada a sus designios

A la ciencia se le acusa de ser disgregadora porque al cuestionar la creencia en la divinidad divide al mundo. Al mundo ya lo han dividido  los dioses y religiones, ya que estas asumen como verdad absoluta a su dios. ¿Cuál? El dios islámico, el católico, el de los budistas, judíos, cristianos o la pachamama. Para la ciencia, la religión y sus dioses no prueban nada, ya que asumen con actos de fe el creacionismo del universo como verdad irrefutable y omnipotente. La religión, en última instancia, no admite discusión ni experimentación sobre aquello que cuestionaría al dogma{jcomments on}