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Benedetti Electricista

Por: Guillermo Guzmán

Benjamín Franklin inventó el pararrayos y Thomas Alva Edison el bombillo pero, Benedetti transitó hasta el último confín de la poesía para inventar la luz, por lo que es, esencialmente, un electricista. 

Atrás dejó la tensión de una corriente que hace estallar los circuitos eléctricos con subidas y bajadas de voltajes para indicar las virtudes de un circuito eléctrico autopropulsor que marcha sobre rieles en medio de un eclipse feliz que enciende un par de corazones.

Señala Benedetti, que no debe haber taipe ni otro aislante de por medio puesto que una mujer desnuda y en lo oscuro / tiene una claridad que nos alumbra / de modo que si ocurre un apagón / es conveniente y hasta imprescindible /…….. / genera una luz propia y nos enciende / es una vocación para las manos / y para los labios es casi un destino/ el cielorraso se convierte en cielo /…./ (sin el adjetivo queda el sustantivo).

Se infiere que, para Benedetti, la ropa esconde mucho la belleza, Se trata de un poema terrenal sin dogmas ni artificios. Y, más que un poema eminente, trátase de un circuito eléctrico de fácil practicación para encender los corazones en tiempos de apagones y de noches sin lunas.

Por eso pero, por mucho más, complace ver en la pantallita de VTV- Venezolana de Televisión- a Benedetti, conjuntamente con Neruda, Mahatma Gandhi, Francisco de Miranda y El Libertador Simón Bolivar, en un mensaje especial de hombres que, de una u otra forma, han plantado huellas imborrables en la historia del mundo.

De Benedetti hay que decir que acá en Venezuela se le admira por su ejemplo de vida, siempre al lado del pueblo. Pero, hay que difundir con mayor profusión el legado de su pensamiento creador y revolucionario.

A los niños, especialmente, hay que ponerlos en contacto con las obras de los grandes hombres.

Para marchar a paso de siete leguas en el proceso de integración suramericanista, la revolución bolivariana debe incorporar a nuestro acervo cultural y político, la obra sobresaliente de los hombres del Sur, en particular, nuestros niños más tiernos deben estar en contacto estrecho con Benedetti y con Neruda no porque sus respectivas creaciones sean el desiderátum, sino porque son referencias vitales para entender el pensamiento suramericanista.

Andrés Eloy Blanco y otros buenos electricistas, deben ser parte del proceso clarificador.

Otras gestas históricas no serán fácilmente asimilables sí antes no se han educado los sentimientos. Así, para entender al Ché, la conciencia de la juventud ha debido impregnarse con grandes sentimientos de amor y eso se logra-entre otras cuestiones- en contacto con creaciones como las de Benedetti, que no son cuentos de hadas sino, el uso del idioma al servicio de la política, caminitos que conducen hacia verdades infinitas, que enseñan a mirar en gran perspectiva, para dejar atrás la nociva visión fragmentada de la realidad, muy propia del vivir en la sociedad capitalista.

Y, una vez entendido al Che, la juventud puede avanzar hacia la constitución de un mundo solidario, de justicia y de paz sustentable. El Mundo Socialista.

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