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Es posible que hayamos dejado más de lo que podemos ver ahora: Saramago

París, otoño de 2006. Carmen Castillo recibe en su casa a José Saramago, Laura Restrepo, Ramón Chao y Carlos Payán. Al término de la cena se levanta de la mesa e invita a Payán a conversar en la biblioteca. ¿Grabamos?, le pregunta Payán. Saramago asiente. Aquí, el resultado de esa conversa, donde el Nobel de Literatura 1998 habla de su infancia, del poder, de la memoria, de los personajes de ciertas novelas que están más vivos que muchos que andan por ahí, de la herencia del experimento comunista, de la libertad, de la democracia, de momentos definitorios de su vida…

Por: Gustavo Pérez Hinojosa

Hace muchos años atrás, un joven argentino, estudiante de Medicina, llamado Ernesto Guevara de La Serna, que realizaba uno de sus ahora famosos viajes en Motocicleta por Suramérica, pasaría por el Perú, y conocería con motivo de su interés en la Lepra, a un médico peruano llamado Hugo Pesce (quien precisamente fue uno de los que viajara junto con Julio C. Portocarrero, en representación del Partido Socialista del Perú a la Primera Conferencia Comunista Latinoamericana, realizada en Argentina, en junio de 1929, y defendiese los puntos de vista de J.C. Mariátegui frente a Victorio Codovilla, representante del Congreso del Buró Sudamericano de la Internacional Comunista), quien le haría conocer la obra de José Carlos Mariátegui.

Tomado de “Las mil y una noches” Por: Argenpress

El mendigo ciego que había jurado no recibir ninguna limosna que no estuviera acompañada de una bofetada, refirió al Califa su historia:

-Comendador de los Creyentes, he nacido en Bagdad. Con la herencia de mis padres y con mi trabajo, compré ochenta camellos que alquilaba a los mercaderes de las caravanas que se dirigían a las ciudades y a los confines de tu dilatado imperio.

Por: Guillermo Guzmán

Benjamín Franklin inventó el pararrayos y Thomas Alva Edison el bombillo pero, Benedetti transitó hasta el último confín de la poesía para inventar la luz, por lo que es, esencialmente, un electricista. 

Atrás dejó la tensión de una corriente que hace estallar los circuitos eléctricos con subidas y bajadas de voltajes para indicar las virtudes de un circuito eléctrico autopropulsor que marcha sobre rieles en medio de un eclipse feliz que enciende un par de corazones.

Señala Benedetti, que no debe haber taipe ni otro aislante de por medio puesto que una mujer desnuda y en lo oscuro / tiene una claridad que nos alumbra / de modo que si ocurre un apagón / es conveniente y hasta imprescindible /…….. / genera una luz propia y nos enciende / es una vocación para las manos / y para los labios es casi un destino/ el cielorraso se convierte en cielo /…./ (sin el adjetivo queda el sustantivo).

Se infiere que, para Benedetti, la ropa esconde mucho la belleza, Se trata de un poema terrenal sin dogmas ni artificios. Y, más que un poema eminente, trátase de un circuito eléctrico de fácil practicación para encender los corazones en tiempos de apagones y de noches sin lunas.

Por eso pero, por mucho más, complace ver en la pantallita de VTV- Venezolana de Televisión- a Benedetti, conjuntamente con Neruda, Mahatma Gandhi, Francisco de Miranda y El Libertador Simón Bolivar, en un mensaje especial de hombres que, de una u otra forma, han plantado huellas imborrables en la historia del mundo.

De Benedetti hay que decir que acá en Venezuela se le admira por su ejemplo de vida, siempre al lado del pueblo. Pero, hay que difundir con mayor profusión el legado de su pensamiento creador y revolucionario.

A los niños, especialmente, hay que ponerlos en contacto con las obras de los grandes hombres.

Para marchar a paso de siete leguas en el proceso de integración suramericanista, la revolución bolivariana debe incorporar a nuestro acervo cultural y político, la obra sobresaliente de los hombres del Sur, en particular, nuestros niños más tiernos deben estar en contacto estrecho con Benedetti y con Neruda no porque sus respectivas creaciones sean el desiderátum, sino porque son referencias vitales para entender el pensamiento suramericanista.

Andrés Eloy Blanco y otros buenos electricistas, deben ser parte del proceso clarificador.

Otras gestas históricas no serán fácilmente asimilables sí antes no se han educado los sentimientos. Así, para entender al Ché, la conciencia de la juventud ha debido impregnarse con grandes sentimientos de amor y eso se logra-entre otras cuestiones- en contacto con creaciones como las de Benedetti, que no son cuentos de hadas sino, el uso del idioma al servicio de la política, caminitos que conducen hacia verdades infinitas, que enseñan a mirar en gran perspectiva, para dejar atrás la nociva visión fragmentada de la realidad, muy propia del vivir en la sociedad capitalista.

Y, una vez entendido al Che, la juventud puede avanzar hacia la constitución de un mundo solidario, de justicia y de paz sustentable. El Mundo Socialista.

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