infolib

Carta de un médico a la ministra de Salud

carlos lopez

SEÑORA MINISTRA DE SALUD:

Traté de mantenerme al margen de su gestión en el MSP, por el cariño y la amistad que nos identifica. Porque no creo que su juventud sea una cortapisa. Porque puedo dar fe de su capacidad. Pero las declaraciones sobre el caso de nuestro colega Carlos Lopez Ayala, me obligan a puntualizar algunos conceptos que la ahora ministra expresa sobre un tema que yo sí lo domino porque he vivido de cerca esta infamia y sus consecuencias.

1) Que bueno que se solidarice con Carlos y su familia y lo haga como ser humano y como médica. Que bueno porque los rasgos de humanidad se pierden en algunas personas cuando el azar las coloca en el ambiente del poder y las maquilla de duras y gélidas científicas. Que bueno porque reivindica su condición esencial, la de médica, síntoma de que nuestro hacer no está -al menos en lo nominal- en peligro de extinción en un ministerio que a lo largo de todo el gobierno de la ocre "revolución ciudadana" se ha caracterizado por su agresiva y torpe conducta contra los médicos, acusados -como es común en las autocracias- del delito de pensar.

2) Compleja posición la de quien tiene que satisfacer a dos amos: su propia conciencia y ese gobierno agónico al que sirve. Creo que logra amortiguar su conciencia pero le resulta inevitable ser vocera de la verdad oficial, la estalinista, la elaborada bajo la mesa, la de Mera y sucedáneos. O sea la no verdad, la mentira. Entiendo ministra que usted se convierta en portavoz de una farsa porque cuando esto se inició apenas daba sus primeros pininos en la Medicina y está distante, como hasta ahora, del gremio. De ahí que, tras dejarnos ver entre sombras su solidaridad, deja luminosamente expuesto en toda su magnitud ese proceder tan propio -y tan contagioso, virulento- de su jefe: la deslegitimación de los actores sociales acusándoles de políticos. ¿Acaso no es político su empleador? ¿Acaso no es política usted? ¿Acaso no es una acción política -además de perversa- el "acusar" de política la reacción de los médicos (los de verdad, no los de a chanza) frente a esta infamia? Mire, señora ministra, los actos humanos se ejecutan bajo dos directrices: la que se fundamenta en el contenido de la ley, entendida como principio rector de toda la sociedad, que es la jurídica; y, la que surge del pensamiento de una parte de esa sociedad, que es la política. Cuando la juridicidad queda abolida, el terreno del debate se vuelve político y ese es el caso. Pero tome en cuenta que cuando reconozco el ámbito político estoy refiriéndome a ese ejercicio intelectual superior que se basa en valores, en principios, en la elaboración de ideas para el debate Y PARA EL ACUERDO que busca construir una mejor sociedad. Es decir, me refiero a la política ejercida por los intelectuales, por los sensatos. No corresponde tal concepto a esa visión simplona de reducir tan noble ejercicio a lo burdo de lo partidista o lo electoral. Yerra usted al pretender deslucir nuestra acción calificándola de política, porque no se percata de que el ser humano o es político o es idiota (Aristóteles). Los médicos no estamos inmersos -por naturaleza- en la segunda de las categorías aristotélicas. Ahí están sólo los de la comandita que lucra en su "zoociedad"

3) Usted, siguiendo la ristra trapajosa de su gobierno, pretende negar algo que es público: la presión del gobierno francés, a través de un contacto en la Embajada de Bélgica, sobre los escritorios de Carondelet. ¿Ha leído el proceso, ministra? ¿Sabe usted que violentando principios forenses y fiscales, los órganos de la señorita Mazoyer fueron llevados a Francia, sin cadena de custodia? ¿Se enteró de que un grupo de bárbaros resolvió sentenciar ¡POR HABERSE NEGADO A ATENDER A LA PACIENTE! a quien luchó por la vida de esta dama ¡por más de cinco horas!? ¿Cree usted que un despropósito así fraguado, alambicado, vomitivamente retorcido, es obra sólo de la estulticia de los jueces? Ahí está la prueba de la acción del Estado, que al presuponerse soberano de la impunidad, creyó que nos embaucaría con esa parodia judicial que terminó con nuestro compañero en la cárcel. Ministra ¿le consultó a Gustavo Jalkh lo que con él conversamos en el Consejo de la Judicatura sobre este tema, antes de convertirse en abogada de oficio de los gestores de este atropello contra todo derecho? Pregúntele al Presidente de la Judicatura, él es un hombre inteligente y de buena formación. Pregúntele si nuestras certezas pudieron ser rebatidas.

carlos figueroa

4) Pero creo, ministra, que hay una grieta en su proceder, grieta profunda a cuyo fondo puede ir en rodada por lanzarse al ruedo de espontánea: la responsabilidad de su ministerio, de su gobierno, en la muerte de Charlotte Mazoyer. Un servicio pomposamente publicitado que llega a rescatar a una persona herida luego de UNA HORA Y MEDIA; el hospital cúspide del ministerio a su cargo -antes en las peores manos que pudieron pescar al paso- SE NEGÓ A ATENDER A LA PACIENTE PORQUE SUPUESTAMENTE TENÍA LLENA LA SALA DE URGENCIAS. Esa es la dolorosa verdad y si alguien debería haber pasado por el banquillo de los acusados y estar hoy tras las rejas es el Estado Ecuatoriano, por ineficiente en casi todo lo atinente a salud pública, tan mitificada por la propaganda embaucadora.

Hay mucho más que decir sobre este tema, en el que la soberanía, la moral, la ética, la justicia y el derecho están en entredicho. Arturo Pérez Reverte, por boca de su personaje Lorenzo Falcó, dice algo que se me antoja pertinente en el ahora del Ecuador agobiado: "... de los verdugos inocentes. Que, según experiencia de Falcó, eran los verdugos más peligrosos.". Interpretando la clínica de su jefe, ojalá la solidaridad tibia que usted expresa a Carlos López y su familia, no le cueste el puesto.

Y pensándolo bien, tras lo que ahora acaba de enterarse del caso Mazoyer y luego de entender -asumo- que los chivos expiatorios sirven para garantizar la impunidad de los principales protagonistas de la farsa, como el Estado, quizás sería más honesto pedir perdón por lo que dejó de hacer el mejor hospital del Ministerio de Salud. Cordial saludo.

Dr Iván Cevallos

MUN DO MENTE

medical ceff

e&v moda