10 toneladas de ketamina incautadas en Quito… y cero detenidos: el error que desarmó uno de los mayores operativos del país

Quito. Lo que debía convertirse en uno de los golpes más importantes contra el tráfico de sustancias controladas en Ecuador terminó en una escena difícil de justificar: toneladas de ketamina incautadas, indicios de una operación a gran escala y, en cuestión de horas, todos los detenidos en libertad.

El caso, ocurrido el 28 de enero de 2026, comenzó con un operativo de la Policía Nacional en una bodega del sector de Carcelén Industrial, en el norte de la capital. En el interior, los agentes encontraron un volumen inusual de ketamina almacenada en condiciones industriales, con cientos de cajas de frascos y decenas de bidones que contenían la sustancia en estado puro. Las estimaciones apuntan a cerca de 10 toneladas, una cifra sin precedentes en el país y difícil de dimensionar incluso a nivel regional.

La magnitud del hallazgo encendió alertas inmediatas. Aunque la ketamina es un anestésico de uso médico y veterinario, su comercialización está sujeta a estrictos controles debido a su potencial desvío hacia mercados ilícitos. En los últimos años, organismos internacionales han advertido su uso como insumo en la fabricación de drogas sintéticas, lo que convierte cualquier volumen fuera de trazabilidad en un asunto de seguridad más que sanitario.

Durante el operativo fueron aprehendidas ocho personas. Todo indicaba que el caso avanzaría como un proceso sólido por tráfico de sustancias sujetas a fiscalización. Sin embargo, el desarrollo judicial dio un giro inesperado que terminó por desarmar la investigación en su fase inicial.

La audiencia de flagrancia, que debía instalarse dentro de las 24 horas posteriores a la detención, se realizó fuera del plazo legal. La diferencia fue mínima, apenas dos minutos, pero suficiente para que el juez determinara la ilegalidad de la detención. Sin margen jurídico, ordenó la liberación inmediata de todos los implicados y dispuso que se investigue la actuación de los agentes responsables del procedimiento.

Ese desfase temporal, aparentemente menor, tuvo un impacto determinante. La figura de flagrancia, clave para sostener detenciones en este tipo de delitos, quedó anulada y con ella la posibilidad de mantener bajo custodia a los sospechosos mientras avanzaba el proceso.

El caso no se detiene ahí. Días antes del operativo en Quito, otro cargamento de ketamina fue detectado en la frontera norte del país, oculto en un camión con destino a Colombia. El mismo día del allanamiento en la capital, un vehículo fue interceptado en el sector de Cotocollao transportando la misma sustancia. Las coincidencias en rutas, presentaciones del producto y posibles vínculos empresariales han llevado a las autoridades a considerar la existencia de un esquema más amplio de distribución.

A pesar de la magnitud del decomiso, persisten vacíos relevantes en la información pública. No se han difundido resultados completos de peritajes químicos, tampoco existe claridad sobre los registros sanitarios de los productos incautados ni sobre los permisos de importación o producción que justificarían volúmenes de esa escala. El silencio de varias entidades de control ha alimentado las dudas en torno al manejo del caso.

En paralelo, la empresa que afirma ser propietaria de la sustancia presentó una acción de protección en contra del Ministerio del Interior, la Policía Nacional y la Procuraduría General del Estado. En su recurso, alega vulneración de derechos, incluida la inviolabilidad de domicilio, lo que abre un nuevo frente legal que podría influir en el destino de la evidencia incautada.

Mientras tanto, la Fiscalía mantiene abierta una investigación previa por presunta delincuencia organizada. El proceso continúa, pero sin detenidos y sin señales públicas claras de avances sustanciales.

La imagen que deja este caso es tan contundente como contradictoria. Por un lado, uno de los decomisos más grandes de ketamina registrados en el país, con indicios de una operación compleja y posibles irregularidades en la cadena de producción y comercialización. Por otro, la ausencia total de responsables bajo custodia y una serie de interrogantes que siguen sin respuesta.

La pregunta que queda en el aire es inevitable: cómo un operativo de esta magnitud puede desmoronarse en cuestión de horas. La respuesta, al menos por ahora, no está en la sustancia incautada, sino en las fallas del sistema que permitió que el caso pierda su punto de partida más sólido.


Fuentes

Policía Nacional del Ecuador
https://noticias.policia.gob.ec/policia-nacional-desarticula-centro-de-acopio-ilegal-de-ketamina-en-el-norte-de-quito/

Publicación oficial Policía Ecuador
https://x.com/policiaecuador/status/2017026510822265131?s=48

Publicación Director Policía
https://x.com/directorpolicia/status/2019189205990031558?s=46

Función Judicial – Proceso N° 17282202600169
Función Judicial – Proceso N° 17282202600167
Acción de Protección N° 17981-2026-01374

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