Con Información del Expreso
Durante los últimos cinco lustros, el Instituto Ecuatoriano de Seguridad Social (IESS) ha transferido más de 8000 millones de dólares a clínicas y hospitales privados mediante convenios destinados a cubrir su deficiente infraestructura interna. Pese a esta millonaria inversión, muchos afiliados siguen esperando por atención médica esencial. Una investigación de EXPRESO revela cómo 15 prestadores concentran casi la mitad de esos recursos, mientras miles de asegurados enfrentan largas esperas, falta de insumos, y derivaciones fallidas.
¿Cuándo y cómo sucedió?
- En los últimos 13 años, el IESS ha externalizado buena parte de su atención médica, concentrando pagos en clínicas privadas ante la ausencia de capacidad interna, escasez de especialistas, equipos dañosos e insuficientes quirófanos.
- La investigación destaca que esos 8 000 millones de dólares fueron distribuidos entre 1 081 prestadores, aunque el 50 % aproximadamente fue acaparado por solo 15 proveedores estrechamente vinculados, algunos con parentescos o conexiones previas con funcionarios del IESS.
Entre historias de espera y frustración
Una historia describe el caso de una mujer de 75 años que espera cirugía de cataratas desde hace más de un año. Tras varias derivaciones a clínicas privadas, la conclusión siempre fue la misma: falta de cupos o vencimiento del convenio entre el centro y el IESS.
Otra situación alarmante se vivió en el Hospital San Francisco (Quito), donde una paciente debía comprar sus propios insumos —una vía para suero, aguja, y una bigotera de oxígeno— e incluso tuvo que recurrir a un laboratorio privado porque el equipo del hospital estaba fuera de servicio.
¿Quién gana y quién pierde?
- Ganan: los operadores privados que reciben jugosas sumas públicamente financiadas, algunos con fuerte dependencia económica de estos contratos.
- Pierden: los afiliados y jubilados del IESS que no obtienen atención oportuna, además de enfrentar un sistema fragmentado y desigual