Con información de Plan V
¿Y si en lugar de blandir su implacable espada… no usa un bisturí jurídico con la asepsia necesaria, para que luego la paciente democracia no tenga infecciones? Existe algo llamado interpretación conforme y condicionada.
Cuando la espada presidencial se encuentra con el bisturí constitucional.
En la última temporada del drama político nacional, el Presidente de la República anunció que marcharía “pacíficamente” ante la Corte Constitucional, indignado porque le suspendieron artículos de sus leyes económicas urgentes. Leyes que, según él, tienen la sacrosanta misión de luchar contra la delincuencia… pero para muchos —que acudieron a la Corte con demandas de inconstitucionalidad—, tienen fallas profundas.
Imaginemos un diálogo entre el Presidente de la República y la Corte:
Presidente: Señora Corte, ustedes me han negado la herramienta para salvar al país. ¡Por eso voy a marchar, pacíficamente, pero marchar junto con mi pueblo contra ustedes!
Corte: Presidente, usted es libre de caminar, trotar o correr, siempre que respete los semáforos… y la Constitución.
Presidente: (exaltado) ¡Pero es que yo lucho contra la delincuencia! Mis leyes son la espada que nos protegerá de ese flagelo, cual Arcángel San Gabriel del mal. Insensatos.
Corte: ¿Y si en lugar de blandir su implacable espada… no usa un bisturí jurídico con la asepsia necesaria, para que luego la paciente democracia no tenga infecciones? Existe algo llamado interpretación conforme y condicionada.
Presidente: ¿Y qué es esa vaina ?
Corte: Eso significa que, en lugar de venir con todita la gente, venga a visitarnos con sus asesores constitucionales, y vemos cómo mantenemos vivas sus normas, pero adaptadas para que no violen derechos ni principios constitucionales.
Presidente: (desconfiado) ¿O sea que no me la tumban, pero me la maquillan?
Corte: No, cómo va a creer, no es maquillaje. Es cirugía constitucional. Y se hace en el marco del proceso de control que ya está en marcha, no como una acción nueva pues, usando el artículo 436.2 de la Constitución, un montón de personas pusieron demandas de inconstitucionalidad que nos obligaron a la suspensión que tanto le molesta. Pero, usted, bonitamente podría, inclusive solicitar una audiencia pública —artículo 87 de la LOGJCC—, invitar a varios de los rabiosos amigos suyos que piensan que aquí le boicoteamos, inclusive, se pedirían informes técnicos de expertos, para que las normas se enmarquen en la constitución. O sea eso es una interpretación conforme y condicionada.
Presidente: (cruzado de brazos) Pero ustedes, según mi ministra de gobierno y el presidente de la asamblea, no son de fiar, pues: ¡empoderan a la delincuencia y no dan la cara !
Corte: No, Presidente. Nosotros no tenemos más que respetar la Constitución. Y le juro que, si respirara hondo y dejara la confrontación en la Plaza Grande, podríamos conversar serenos con las herramientas que franquea la ley.
Presidente: (sonriendo a medias) ¿Y si en vez de marcha hacemos una reunión?
Corte: ¡Si eso mismo es lo que le permite el procedimiento constitucional, sino que ud no ha querido!
Al final, amigo lector, toda esta confrontación se reduce a esto: el Presidente quiere ser recordado como el cruzado contra el crimen, pero debe hacerlo sin necesidad de confrontarse a la institucionalidad sino usando los mecanismos constitucionales, como éste que se denomina interpretación conforme que, a la final es una tregua que, tal como están las cosas, talvez nunca llegue. El país ya tiene suficiente conflicto como para no valorar una convocatoria sincera a la paz y la institucionalidad.

Por Milton Castillo
Abogado, ex defensor del Pueblo y de la Naturaleza de Galápagos.